Desde mi ventana
DESDE MI VENTANA
Dentro de este caos que TODOS estamos viviendo improvisadamente, me gustaría expresar un poco lo que siento. Mi cuarentena comenzó el 6 de diciembre, cuando algo en mi se apagó, la alegría se había esfumado, la ilusión se había perdido y el propósito no hallaba lugar. Comencé desde entonces mi personal batalla, que duraría casi tres meses, con mil miedos nuevos, algunos reales otros tantos no. Pensamientos destructivos que aumentaban mi ansiedad. Sin entrar mucho en detalle, fue y será una de las transformaciones más fuertes a nivel mental y físico que he experimentado. Hoy, y viéndolo un poco más de la lejanía , mi metamorfosis, como yo la llamo, no está siendo del todo fácil. La vida me ha puesto en este camino, que por desgracia o suerte, y con todas sus sombras y luces, me han convertido en la persona que soy hoy.
He transformado el miedo en amor, el apego en apoyo, la dependencia en soledad, la ansiedad en consejera y la depresión en fuerza.
He cambiado las pastillas por meditación, besos, abrazos, charlas, paseos al monte, deporte, escribir y soltar para saltar y volar, sin importar a donde irás, porque mi fin ya no es el destino, si no mi camino.
Y de repente algo cambia, la vida nos pone a prueba, zarandea nuestras ramas y desquebraja nuestras raíces, nuestros mayores, nuestro ejemplo, nuestra familia.
Aquí ya no importo yo, aqui ya no importa donde vivas y cúal sea tu rango, esto no discrimina ni hace distinciones. Y vuelvo y volvemos a parar, nos saca a flote los miedos, las inseguridades, la bondad y la solidaridad.
Nos lleva a los te echo de menos, a los te quiero y a hacer planes con la ilusión de un niño pequeño. Volvemos a dar valor al beso de nuestros padres, al abrazo de un hermano, al consejo sabio de un abuelo y a las risas con los amigos.
Ahora el cielo es una obra de arte y el canto de los pájaros una sinfonía, las flores tienen colores vivos, los animales juegan en los regajos, la tierra abre caminos y senderos entre la hierba verde. Nada ha parado su curso, no le hacíamos tanta falta al mundo. Ahora somos todos un poco más pequeñitos desde nuestra ventana, la vida nos ha bajado por un momento para mirar adentro…
¿ Qué es lo que aportabas antes al mundo y qué es lo que aportarás cuando puedas salir a la calle?
Esta claro que ninguno de nosotros seremos los mismos, estará en tu mano apostar por el cambio. Estará en tu mano comenzar la metamorfosis.
Dentro de este caos que TODOS estamos viviendo improvisadamente, me gustaría expresar un poco lo que siento. Mi cuarentena comenzó el 6 de diciembre, cuando algo en mi se apagó, la alegría se había esfumado, la ilusión se había perdido y el propósito no hallaba lugar. Comencé desde entonces mi personal batalla, que duraría casi tres meses, con mil miedos nuevos, algunos reales otros tantos no. Pensamientos destructivos que aumentaban mi ansiedad. Sin entrar mucho en detalle, fue y será una de las transformaciones más fuertes a nivel mental y físico que he experimentado. Hoy, y viéndolo un poco más de la lejanía , mi metamorfosis, como yo la llamo, no está siendo del todo fácil. La vida me ha puesto en este camino, que por desgracia o suerte, y con todas sus sombras y luces, me han convertido en la persona que soy hoy.
He transformado el miedo en amor, el apego en apoyo, la dependencia en soledad, la ansiedad en consejera y la depresión en fuerza.
He cambiado las pastillas por meditación, besos, abrazos, charlas, paseos al monte, deporte, escribir y soltar para saltar y volar, sin importar a donde irás, porque mi fin ya no es el destino, si no mi camino.
Y de repente algo cambia, la vida nos pone a prueba, zarandea nuestras ramas y desquebraja nuestras raíces, nuestros mayores, nuestro ejemplo, nuestra familia.
Aquí ya no importo yo, aqui ya no importa donde vivas y cúal sea tu rango, esto no discrimina ni hace distinciones. Y vuelvo y volvemos a parar, nos saca a flote los miedos, las inseguridades, la bondad y la solidaridad.
Nos lleva a los te echo de menos, a los te quiero y a hacer planes con la ilusión de un niño pequeño. Volvemos a dar valor al beso de nuestros padres, al abrazo de un hermano, al consejo sabio de un abuelo y a las risas con los amigos.
Ahora el cielo es una obra de arte y el canto de los pájaros una sinfonía, las flores tienen colores vivos, los animales juegan en los regajos, la tierra abre caminos y senderos entre la hierba verde. Nada ha parado su curso, no le hacíamos tanta falta al mundo. Ahora somos todos un poco más pequeñitos desde nuestra ventana, la vida nos ha bajado por un momento para mirar adentro…
¿ Qué es lo que aportabas antes al mundo y qué es lo que aportarás cuando puedas salir a la calle?
Esta claro que ninguno de nosotros seremos los mismos, estará en tu mano apostar por el cambio. Estará en tu mano comenzar la metamorfosis.

Ves? Como eres inspiración, loca? No sé que has vivido pero amiga eres enorme!!! Así que alzate y toca el cielo porque eres de esas personas que brillan desde lo más profundo de su ser. No dejes que nada apague esa luz. ������ Yo también aprendí con las caídas ��
ResponderEliminarQue bonito podernos admirar los unos a los otros. Y ayudarnos a crecer. Gracias por tus palabras, que son mucho más que eso. Un abrazo amiga ❤
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